Mientras doy mucha vueltas en la cama, me acuerdo de cada una de las frases de tu e-mail, quizá sea eso lo que no me deja dormir. O igual es el calor que hace en este cuarto que me trae a la memoria tus frases a medianoche sobre lo que calentaba aquel edredón.
Si esto hubiera ocurrido hace unos años, lo que se hubiera quedado sin contestar hubiera sido una carta, más difícil de borrar que un e-mail. Con las nuevas tecnologías es mucho más fácil olvidar lo escrito simplemente haciendo clic en eliminar el correo ha desaparecido, no tienes ni que leerlo, desaparece sin más, como si nunca hubiera existido. Luego te disculpas con un “no he recibido nada” y todos tan contentos. Pero esta vez no es así, lo leo. No contesto pero lo leo. Una vez más. Y otra. Y otra. Así hasta seis veces. Las suficientes para darme cuenta que no tengo qué contestarte. Que igual que hay cartas que se quedan sin contestar, también hay e-mails. Tal como decía la letra de un grupo argentino que solo se oyó en España un verano cualquiera mientras Georgia Dann componía más canciones, “yo quemaré tus cartas”, en este caso, a las 4 de la mañana me levanto de la cama, después de mucho pensar, para borrar todos y cada uno de tus emails y conseguir, de esta manera, dejar ya de lado todo lo que me hace perder el sueño.
Mi viaje caribeño me ha servido para mucho. Una de ellas la resume perfectamente Paulo Coelho, al que tú me ayudaste a descubrir: “Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer” y, me decido por lo nuevo que quiero conocer. Sonará paradójico que el mismo autor de los libros que había en tu mesilla me haga recapacitar de esta manera. Pero me queda poco tiempo en esta forma de vida fácil en la que no dependo de nada más que de aprobar las asignaturas y de llamar a mi madre todas las noches para asegurarme el dinero acordado en la cuenta. Suena cruel, pero al fin y al cabo es así. Y como se encargan cada día de recordarme que en Junio ya apareceré en la orla como licenciada en periodismo (aún sin serlo), prefiero borrar los emails y dejar de dar vueltas estúpidas en la cama por las noches. Porqué sino es imposible moverme de la cama cuando a las 8 suena el despertador y los días no esperan. No se pueden borrar dándole a eliminar. Y quiero seguir conociendo todo esto nuevo, que por algo es mi último cuatrimestre universitario.
martes, 12 de febrero de 2008
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3 comentarios:
joo xurri:(:( ke bonito lo ke has puesto y no sabes lo identificada ke me siento...bueno si lo sabes por que ya sabes lo pava qe soy!
las cosas no se borran con un solo click aunque a veces parece que si
sabes que yo tq y al fin y al cabo los amigos de verdad es lo ke keda:)
Que bonito seria ademas poder eliminar a cierta gente con un solo click...aunque seria un poder duro de ostentar...
....a veces un click no es suficiente...xo aprender a vivir con esas cosas es lo bonito, aceptar lo que ha pasado, lo que has vivido, lo que has llorado, lo que has reido, lo que has disfrutado (en todos los sentidos), olvidar sin aprender no sirve de nada...aunque a veces sea lo que apetezca...
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