El otro día leímos un artículo de El País que, sinceramente, nos dejó con ganas de conocer más.
Estabamos entre dos coches de la calle de atrás, sentados en el bordillo intentando comprender lo que ocurría mientras fumábamos aquello que tenía de su pueblo. De pronto, en una de las páginas de sociedad salió la noticia, 'Cinco minutos de viaje alucinógeno'. Explicaba muchas cosas de las que nos hicimos eco, una nueva droga de Estados Unidos, "se fuma", me dijo con su sonrisa. Lo leímos, y nos sorprendió. Conocimos cosas de los americanos que, realmente no es tan nueva pero que lo han publicado "para rellenar la falta de noticias de este verano". Coneste artículo 'aprendimos' que la maría tiene 15 millones de consumidores habituales, entre los que, durante este periodo de tiempo, puedo incluir al menos los más de diez redactores en la lista.
Dicen, las malas lenguas, que no es adictiva "porque es algo que no te apetece hacer cada día", según explica el periódico, claro está. Esa frase dió mucho de sí ya que, él dijo lo que yo también pensaba, "ojala la tuviéramos". Para sentarte tras una pantalla del ordenador a escribir, la mayor parte del tiempo, cosas que te inventas... necesitas algo de 'apoyo moral', y que mejor que una buena hierba o, en su defecto, una buena copa, como hace más de uno que me ronda diariamente por el periodico.
Y nosotros estábamos allí, esperando a que el reloj marcara y media para volver a entrar. "Te queda poco", me dijo guiñando el ojo, "estarás contenta". Y no sé si lo estaba. Cuando pasas tres meses de tu vida, todos los días sin parar y teniendo de fondo las tonterías del estilo.. sabes que luego lo echarás de menos, al menos un poco.
Las tres de la tarde ya no las podremos pasar bajo el sol de agosto, buscando una sombra y sentados en un bordillo entre coches mientras nos contamos las últimas tonterías. Las nueve de la noche ya no serán sinónimo de unas cañas, que luego siempre traían algo más. Las once o doce ya no será la hora del 'almuerzo' de una tapa de tortilla y una caña. Y por las noches mi móvil igual ya no sonará diciendo esas cosas. Pero bueno, las promesas de volver siguen ahí. Igual ha sido el destino, o mi cabeza que se colapsó ante tanta despedida, pero me toca volver porque me he dejado unas cuantas cosas. Y supongo que ese día, volveremos a almorzar y a buscar una sombra para fumar algo, mientras nos sentamos entre dos coches para contarnos las últimas noticas 'destacadas' del día.... entre las que, quién sabe, igual vuelva a estar lo 'más nuevo' de América.
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